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Madurez Emocional: Preferir en vez de Exigir

Madurez Emocional: Preferir en vez de Exigir

Las creencias irracionales (catastrofistas, inútiles dañinas) son las principales causantes de todas las neurosis de las personas. Existen tantas que mencionaré solo algunas como ejemplo:

  • Ya tengo 35 años y no tengo novio, me voy a quedar solterona ¡Que desastre!
  • Me ha dejado mi esposa, ¡no lo voy a poder soportar!
  • Debo hacer bien mi trabajo, pues ¡si me despidiesen sería terrible!

Este tipo de ideas bien cimentadas en nuestro interior, hace que afloren en nosotros emociones exageradas, especialmente la emoción del miedo, porque crean un universo personal lleno de terribles amenazas. Pero tenemos que entender que estas amenazas solo existen en nuestra cabeza. La vida es mucho más sencilla, segura y alegre que todo eso.

En realidad existen millones de creencias irracionales, porque estas ideas catastrofistas son invenciones y la fantasía no tiene límites. Pero tras muchas décadas de investigación, las creencias irracionales se han podido clasificar en tres grupos:

  • ¡Debo! hacerlo todo bien o muy bien
  • La gente ¡me debería! tratar siempre bien, con justicia y consideración.
  • Las cosas ¡me deben! ser favorables.

Decimos que estas ideas son creencias irracionales porque se trata de exigencias infantiles, “debería” tajantes, inflexibles y poco realistas. Se parecen a las rabietas de un niño que patalea porque quiere que su madre le compre dulces: “¡Lo quiero, lo quiero, lo quiero!”.

Sin embargo, las creencias racionales correspondientes serían del estilo:

  • Me gustaría hacerlo todo bien, pero no lo necesito para disfrutar del día.
  • Sería genial que todo el mundo me tratase bien, pero puedo estar bien sin ello.
  • ¡Cómo me gustaría que las cosas me fuesen favorables! pero no siempre va a ser así y lo acepto. Aún así, todavía puedo ser feliz.

Aquí está la madre del cordero: UNA PERSONA MADURA ES AQUELLA QUE NO EXIGE, SINO QUE PREFIERE. Se da cuenta de que la vida y los demás no están ahí para satisfacer fantasiosas demandas. Pero lo que es más importante: ¡No necesita nada de eso para ser feliz!

Cuando somos vulnerables a nivel emocional, estamos llenos de exigencias. Cuando no se cumplen, nos enfadamos, nos deprimimos o nos llenamos de ansiedad, le echamos la culpa a los demás o al mundo, o lo que es peor, a nosotros mismos.

Si limpiamos nuestra mente de exigencias irracionales, nos daremos cuenta de lo mucho que ofrece la vida para disfrutar. Por todo ello, la enfermedad que origina la ansiedad y la depresión, la “terribilitis“, también podría llamarse “necesititis“, la tendencia a creer que “necesito, necesito y necesito para ser feliz”. El hombre (o mujer) maduro es aquel que sabe que no necesita casi nada para ser feliz.

Nota: Extracto del libro: “El arte de no amargarse la vida” de Rafael Santandreu.

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